Humitas, chumales o choclotandas

“El olor del maíz fresco, cociéndose al pie de las montañas andinas me permite ver a mis ancestros. A aquellos indios de piel curtida. Fuertes. Rebeldes.”
Elena C.P.

Los mismos indios que en cada solsticio ofrecen al dios sol el grano de oro, el grano divino como uno de sus mayores tesoros.
En lo alto de los cielos, el dios de la guerra puso a prueba a sus hijos y armándose dos ejércitos el mundo los veía morir. Así los volcanes lloraban furiosos la sangre derramada en cada muerte. Los sobrevivientes deciden retomar la paz y como castigo son enviados a la tierra en forma de espigas inservibles con frutos duros.
Un día el dios sol, baja a nuestro mundo, hambriento en busca de alimento y con su luz toca las obscuras mazorcas que enseguida se convierten en granos tiernos y radiantes como el oro. Desde entonces el sol agradecido decide regalar a los hombres esta fuente de vida.
Simbolizando la redonda estrella, nos sentamos alrededor de la mesa para deshojar las mazorcas que mamá ha traído mientras otros toman como ejemplo las manos del abuelo que enseña a desprender los tiernos granos de oro. Los mismos que son llevados a los molinos para mezclarse con los sabores que nuestra tierra nos da, cebollas, manteca, el queso local, alguna que otra especia y retocar con azúcar o sal. Para después ser abrazada por las hojas de la planta que les dio la suficiente protección y ayuda para crecer.
Las humitas se transforman al calor del vapor para presenciar finalmente la merienda en donde no sólo se ha compartido el pan de choclo sino el grato momento de haber trabajado juntos para disfrutar del sabroso también llamado chumal, así como en la pintura de la última cena que Miguel de Santiago ha dejado en el convento de San Diego en donde se ve a Jesús y sus 12 discípulos saborear un cuy con choclotandas.


Artículo por: Ana Gabriela Cervantes

Nacida en Cuenca, Ecuador. El estar en continuo movimiento y lejos de su tierra natal le ha enseñado a valorar sus raíces. Gastrónoma y cocinera de profesión en búsqueda constante de la identidad culinaria del Ecuador. Cree y vive conforme al lema “Gastronomía como herramienta de cambio social”.